Busqué una cafetería para esperar por mi Fernando Alonso (así llamo a La Pepi, después de la maniobra del viernes) Maniobra que me recuerda el susto blanco (blanco como mi cara y como la nieve que nos lo dio) Me recuerda, también, que la nieve se ha ido. Me recuerda la alegría irracional por ella y que la gente hasta "se enamora" porque nieva... (Yo tampoco lo entendí) Pensé que los tiros pudiesen ir por otro lado, pero al momento rechacé la idea, por absurda. Me recuerda a que esa noche me llamaron guapo, en realidad: "mira.... qué homosexual tan guapo!" Les di las gracias, claro. Porque, aunque el físico no sea nuestro, (cosa que discutí en silencio) me sentí halagado. Me sentí halagado también esta mañana mientras esperaba por La Pepi, en esa cafetería a la que entré por casualidad. No sabía ni su nombre. Sólo vi la entrada de madera malva. Me encantó. Sentado con mi café, encendí un cigarrillo mientras veía la decoración "pop art". Un collage gigante en la pared con la definición escrita en un espejo. Palabras y frases recortadas: sueña, la vida es dura, actualiza, mujer... etc. Había también un plato dibujado y cinco cucharas del Ikea dobladas y superpuestas. No lo entendí. Una vez vi uno parecido. Doce tenedores de madera sobre un plato grande. Los apóstoles. Jesús era el plato que estaba siendo comido por los doce (incluido Judas, que no se sabe si se quedó a cenar...) Busqué mi libreta para no olvidar unas ideas para la obra de las niñas. Saqué de mi cazadora, papeles, entradas, servilletas... cualquier espacio es útil. En mis bolsillos, no como en los de Manolo García, no hay arena, sólo notas.
Eché un vistazo al periódico esperando que me ampliase la información de las elecciones. Nada. Croacia sólo importa a los croatas (quizás un poco a los Bosnios) y a mí. Pasaba las hojas a lo Capote (ayer mismo vi una película inspirada en él: Historia de un crimen) y me encontré con una "carta al director". Un señor de Santiago decía que, quizás, se estuviese "haciendo viejo" Y le doy la razón: Viejo, viejuno. Viejo en el sentido peyorativo, si lo tiene, de la palabra. Viejo, marcando la jota, acentuándolo en la e, y alzando un poco el labio superior. No suelo leerlas. No me interesan. Hace tiempo que dejó de interesarme porque ya sé lo que dicen. Recordé la frase de Gila, camisa roja, al que él mencionaba: "si no tiene sentido del humor, váyase del pueblo" Y al terminarla, también citando a dos humoristas de la carta, me dije: "mañana hablaremos del gobierno" Ese señor dejó de manifiesto, sin quererlo, que éste... "No es país para viejos"
No suelen alterarme ese tipo de comentarios, en realidad, ya casi ninguna noticia me altera. Una vez, un alumno mío, se sorprendió porque no hablaba de política. Creyó que era como su anterior profesor, que no hablaba de política, religión o sexo. ¿Por qué no iba a hablar yo de religión? Le escuchaba pero no me sentí capaz de explicarle que, en realidad, me sentía por encima. Que no necesitaba hablar de ciertas obviedades, en las cuales estábamos de acuerdo, que yo ya lo había verbalizado, y discutido con muchas personas, y que ahora le tocaba a él, y que mañana se convertiría en el que escucha... No dije nada, solo sonreí. Quizás no sería capaz de entenderme.
Mi padre, militante de una cédula trotskista, no discutía sobre política. En realidad, no discutía. Sólo recuerdo una ocasión en la que se negó a escuchar. - ¡No me habléis de ese señor aquí -refiriéndose al senador cuando perdió las autonómicas en 2005- que se van a ofender las paredes! - "De vergüenza se juntarían las unas con las oras" como dijo Lorca en la boca de Bernarda
No se irritaba, porque estaba por encima.
La carta al director me hizo pensar cómo alguien podía vivir convencido de que poseía la verdad absoluta. ¿Cómo se puede pensar que no hay otra alternativa mejor? Elijo mis opiniones sin rechazar las otras, solo las descarto, consciente de que existen, pero este señor vivía en una realidad, en su propia realidad ignorando las otras... ¿Cómo se puede? ¿será eso la mediocridad? Por naturaleza dejo siempre un margen al error. Existen más perspectivas que desde donde yo veo las cosas. Y lo asumo.
- Desde donde estás, sube y la segunda a la izquierda. Tiene una puerta de color malva. Se llama "Pop-Art
- É máis facil que me recollas ti, non sei onde cona estás...
No pude enseñarle la cafetería que tanto me había gustado. Me levanté, recogí todas mis servilletas y volví a encontrar la mirada del chico que me había halagado al entrar. "Éste -pensé- no aguantaría ni media noche en la calle" Me acordé del chiste de la margarina (Ha dejado de ser una frase faltona, porque la he convertido en jocosa) Me salió una sonrisa que parecía corresponder a la que yo estaba viendo. No era así, pero no me importa que lo crea, porque sé que también se sintió halagado.
Me quedan muchos cabos sueltos y una entrada un poco torcida, apresurada y mal explicada. Quizás sea el cansancio. De todas formas, quien dude... que pregunte. Quien quiera saber.... que pregunte. El que no se conforme con lo que ve... que lo diga. Es un principio.
"Aquello era un tanto demencial y adorable" Reme Remedios.