[Me gusta más la música de la original, pero sé que ésta va mejor para el tono, (y el humor) con el que hoy escribo esto]
El café de hoy (debería abrir un blog sólo para ello) fue de reencuentro. Nos re-encontramos los tres, como antaño.
Nos resumíamos la semana. - Sin novedad en el frente- mentí yo inconscientemente. Siempre hay novedad.
- Mi blog es aburrido, es como... la parte aburrida de mi.
- Eso tendré que decirlo yo.
- No, eso lo digo yo, que lo conozco mejor.
Hablamos de oposiciones, de exámenes, de cumpleaños, de Madrid, de Valladolid, de ponencias. Como me gustan las ponencias y más las transparencias en las ponencias. Nos reímos. De pedradas, de mi barrio, de hormonas, de vergüenza torera, de realidades paralelas, de autoestima, de que nos gusta ser como somos y sino, ya nos encargaríamos de ser distintos. El ayer es una anécdota del hoy, y el futuro una anécdota de mañana... Hablamos de desconectar, de relajarse, de brackets, de teatro, de neumonías... El tiempo se me hizo corto. El tiempo, quizás sea siempre demasiado poco.
Una vez me dijiste que no importaba que pasásemos mucho tiempo sin vernos, que siempre era como si hubiésemos hablado ayer. Y es cierto. Un café más, igual que en los últimos 10 o 12 años... Pero había algo nuevo: nosotros. Y es que.... el tiempo pasa, señoras.
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