martes, 29 de diciembre de 2009

Cons/Des - truyendo

No sé qué decir. En realidad, no sé cómo empezar. Quiero escribir muchas cosas, pero me cuesta tanto arrancar... No puedo poner todo lo que se me ocurra en este momento porque son muchos temas deshilados. Hoy he leído todo el blog, desde el principio, y del tirón. Escuchando la música que fui enlazando y que acompañan a la lectura de ese instante. No me gustó. Quizás sea cierto: "no dice nada" Está en clave. Doy claves solamente. Hay que leer entre líneas y eso es muy cansino. Estoy convencido que toda la gente a la que he hecho referencia no sería capaz de encontrarse. Hilo recuerdos, los encadeno, pero no me detengo. Es cierto, Carme, no doy detalles... ¿realmente esperabas leer traumas ocultos, secretos, o sentimientos escondidos? Claro que no. Cito, nombro, y paso de largo. Somos reflejo de nuestras experiencias que condicionan nuestra forma de comportarse, y por supuesto, no iba a explicar aquí (ni en ningún otro sitio) por qué soy como soy. Soy. Simplemente (o no tan simple)
No me gusta hacer balance." Hacia atrás sólo se ha de mirar para coger impulso" No necesito recordar lo vivido, porque mi pasado está presente. Porque no olvido. No olvido una cara, o un apellido, una situación, una fecha, una obra... y por lo tanto no olvido una sensación, o un sentimiento. No necesito hacer balance del 2009. Me he reído.
Ya está: el balance es positivo, y siempre lo será porque he sobrevivido, pero eso lo celebro cada 10 de octubre.
No tengo ganas de hablar. No quiero convertir esto en un ego-blog, ni mucho menos en un diván. Todo esto es para limpiar mi conciencia, para quedarme tranquilo y decir: ya está, ya lo he contado. Es trampa.
¿Debería repasar el año en voz alta? me pides un imposible...
Ayer escribí sobre un sueño reciente. Hoy lo conté, varias veces. Y sin embargo... censuré información. (¡Cómo no me va a doler el hombro, coño, si me guardo las cosas!)
A veces he tenido la sensación de molestar. Creer que molesto. Que no debo dar el coñazo con lo que me sucede, o que no es interesante, que no le puede importar a nadie. Muchas veces he tenido esa sensación...

http://www.youtube.com/watch?v=nQELfZJFoLE

Cuando era muy pequeño, me encataba jugar con mis construcciones, eran una especie de "lego" pero sólo de madera, de colores, de formas distintas, cuadradas, amarillas, rectangulares, triangulares, más grandes o más pequeñas, azules, rojas... Me absorbían.
Me pasé la adolescencia dibujando edificios, casas, ciudades enteras... llenaba folios enteros con diseños que ocupaban el lugar de mis apuntes. Como pésimo estudiante, Arquitectura estaba muy lejos, así que pensé en delineación, pero ese año ya sólo quedaban plazas en Joyería.
Tenía esa vocación totalmente olvidada.
En el teatro puedo crear, puedo destruir, reconstruir. Sin ladrillos, sólo personas. Vidas. (De personajes, claro) El apasionante mundo de la escenografía...
Hace poco, sentado frente a una obra de Calatrava lo recordé todo, de golpe. Fue un momento de nada, unos minutos. Entendí todo.
Ese momento, como los que lo preceden o le siguen, son para mí, para mi tarro de cristal. El sitio oportuno en el momento apropiado. Sonreí y me tumbé despacio fijándome en todos los detalles. Era de noche y casi no había gente a mi al rededor. La arquitectura y yo. Intenté compartirlo, después, cuando ya no estaba sólo, pero no fue lo mismo. No supe explicarme o no era el momento de hacerlo. Otra vez la sensación de molestar...
"A mí no me pasó nunca- decía La Mari- cuando estoy mal, lo primero soy yo... y cuando estoy bien, lo primero soy yo también" Me reí, claro... "¿Y la culpabilidad?" -pregunté. "Ay, no sé... yo de eso no sé nada"

Antonia Sanjuan en "Todo sobre mi madre" termina su famoso monólogo diciendo que "una, es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma. Y en esas cuestiones, señora, no hay que ser rácana" Creo que hay que construirse, destruirse, reconstruirse, modelarse y remodelarse. Lo hago a menudo. La vida me lleva a hacerlo a menudo.


"Yo, no estoy pidiendo perdón. Ni siquiera es esto una confesión. Yo, se que soy la excepción. Que hace que se cumpla la ecuación. Lo poquito siempre agrada y lo mucho sólo enfada. Y al final menos siempre es más"
http://www.youtube.com/watch?v=wWX8d4WFYO0

lunes, 28 de diciembre de 2009

Soñar


Hoy he soñado que preparaba una viaje. Me iba a Santorini.
Llevo media vida con una inexplicable fijación con esa isla, y ayer soñé que por fin viajaba allí. No, en realidad soñé que iba a viajar, en mi sueño, incompleto, no llegué a suelo griego.
El otro día soñaba que me despedía de una persona que me atrae de una forma, también inexplicable, desde hace muchos años. Estábamos justo en ese momento de la despedida, cuando sonó mi móvil... Sólo el sonido del teléfono era real.
- Tía, me acabas de joder el sueño en lo más interesante... ahora nunca sabré si me va a llamar.
Es lo que tiene el mundo onírico, que no hay pausas, sólo finales.


sábado, 26 de diciembre de 2009

Everybody loves a winner


Creo que el cine en mi vida ha estado desde siempre. Recuerdo ver un montón de películas desde niño, sobre todo con mi madre, que es una enamorada. Con ella también me aficcioné a Eurovisión. Incluso la primera telenovela (y creo que la única a la que me enganché) fue con mi madre. Jugaba con mis construcciones soñando que eran edificios que podía crear, mientras en la televisión ponían "Dona Bella" Recuerdos de niños...

Según crecía mis gustos se apartaban de los de mi madre, que se convirtió en una censora. He tenido que ver películas en total clandestinidad. Faltaba al instituto para ver, por ejemplo, "Tacones lejanos" mientras ella trabajaba, "Beautiful things", o la ya citada "It´s my party" (Fiesta de despedida) La verdad es que yo faltaba mucho a clase, no sólo por el cine, también me tengo quedado para ver el Debate sobre el estado de la Nación (y lo peor es que me lo pasaba en grande!¡)

Empecé a coleccionarlas, a verlas, revisionarlas... en la tele, en vídeo, en el cine, en cualquier sitio, en cualquier soporte... Una de mis mejores amigas, que tenía una asignatura de cine en la carrera, me facilitó más información de la que mi mente podía filtrar (se lo agradeceré toda la vida, a ella le debo lo que sé de cine) He pasado todos estos años intentando verlo todo, conocerlo todo, intentando ponerme al día con un arte que me lleva 100 años de ventaja.

Hoy guardo más de un centenar (no las he contado nunca) de vídeos VHS. Consciente de que es papel mojado que no resiste al paso del tiempo... Mañana, La Voz de Galicia regala "Cabaret" en DVD. Mi colección en ese soporte todavía es pobre, y tardaré años en conseguir todas las películas que el caduco VHS me ha robado. Películas que es casi imposible encontrar.

Enlazo una de mis canciones favortitas de la Banda Sonora, Maybe this time
http://www.youtube.com/watch?v=E3rkLRJ0m0k

Everybody loves a winner So nobody loved me; It´s got to happen, happen sometime Maybe this time I´ll win

Quizás esta vez seré el ganador. En una escena de Mercé Pons en "Kilómetro 0" la versionan en castellano. Otra película que me gustaría recuperar... Ay (suspiro) el tiempo nos quita lo que en tiempos nos ha dado

viernes, 25 de diciembre de 2009

Psicosomatizando

La primera vez que me salió un herpes, en el labio superior, tenía 12 años. Martes 25 de octubre de 1993. Mi amigo y compañero de mesa en el cole se había muerto de neumonía el día anterior. Cuando regresé a casa, del cementerio, me tumbé en el sofá, estaba agotado, y me quedé adormilado. Mi madre me puso una manta por encima y me besó la frente. Ahí supe que no quería ser mayor, si eso era lo que hacían los mayores: estar cansados, ir a entierros... No hablé con nadie de cómo me sentía, ni qué pensaba, y reprimí mis lágrimas todo lo que pude. Todo lo que puede un niño de 12 años... Esa mañana me desperté con un gigantesco herpes en la boca. Me dieron varias explicaciones que yo repetía cuando me preguntaban: la fiebre, el frío de Boisaca, o los nervios... Podría haber sido el frío, ojalá.

Desde entonces, en cada momento de "stress" ("stress? ostias stress, quen non ten stres?" es de una obra de teatro) durante años he tenido herpes. Al cuerpo no le prestamos atención, como al subconsciente, pero nos manda mensajes que ignoramos o no sabemos interpretar. Psicosomatizamos.

A veces mi estómago se cierra, perdiendo el apetito, o se hace un nudo, avisándome, sin comprenderlo, de lo que me pasa... Tengo un nudo en el estómago... y la actuación sale perfecta, por ejemplo. Mi estómago lo refleja todo: las situaciones de estrés, las realidades que no digiero, los nervios en el trabajo, mis inseguridades...


He tenido los herpes con tanta regularidad que llegué a adivinar cuándo saldrían. Es más, llegué a controlarlos de forma que sólo tenía dos al año: abril y septiembre (por razones que no vienen al caso) Hace unos cinco años empecé a esteriorizarlo todo, a verbalizar lo que pensaba, lo que me pasaba, cómo me sentía... a relajarme, a tomarme las cosas de otra manera. Ni en abril, ni en septiembre. Se fueron los herpes. Después de cinco años, este verano han vuelto (más razones que no vienen al caso, o no quiero yo que vengan...)

Cuando los herpes cesaron, empezaron mis dolores de espalda. Cuando los ensayos no iban bien, o llegábamos ahogados al estreno, me dolía el hombro izquierdo (todavía hoy me pasa...) En mayo de 2005 era tan grande el dolor que acudí a un quiromasajista...

Cuando murió mi padre no hubo herpes, ni resfriados, ni dolor de espalda. No hubo síntoma físico de ningún tipo. Ansiedad, insomnio, sensación continua de tristeza, de vacío, todo eso sí, pero nada físico. Cinco meses después comenzaba una terapia siendo tratado con ansiolíticos que me permitieron volver a ser persona.

Sabiendo que todo esto era fruto de mi mente (gran poder para una perturbada) traté de corregirlo, a veces, con mucho éxito. Cambié el dolor de espalda, por el herpes, el de garganta por el de espalda, la ansiedad por el dolor físico y cuando no había nada de eso... tenía un tic con el pelo, y luego con el labio. Ahora no tengo ninguno.

No siempre puedo controlarme, controlar mi cuerpo, ni mi mente... Parece de locos, lo sé, pero tengo en la cabeza una especie de batidora que va más rápido de lo que yo puedo hablar.

A veces tiemblo. Como si tuviese frío. "Tiemblo como una vara" pero como éste es un síntoma nuevo... aún no sé interpretarlo. He temblado en diferentes circunstancias que no tienen un denominador común. Temblaba bajando las escaleras de la Quintana el 9 de noviembre. Temblaba durante un ensayo de abril. Temblé un soleado domingo cerca del mediterráneo. Esto me recuerda a una canción de los Hombres G, "Temblando"
http://www.youtube.com/watch?v=yhA-1EfX184

Hoy he tomado vitamina C, para las defensas. Una pastilla grande, que me costó tragar... Nunca me diò trabajo tragar pastillas... Mi madre siempre cuenta una anécdota de cuando era pequeño. Mi hermano, que tiene un año más que yo, estaba enfermo y mi madre le dio una "aspirina infantil" No sé por qué se me ocurrió ir justo después que ella al cajón de las aspirinas y yo también tomé una. Sabían a naranja, no sé si ahora se fabrican. Al rato volví, y tomé otra. Y así me pasé la tarde. Automedicándome inconscientemente. Cuando mi madre fue al cajón de las aspirinas, de noche, para darle otra a mi hermanito enfermo.... ya no quedaban. Pobre, ahora me río, pero no he sido un hijo cómodo para una madre... lo reconozco, claro que mi adolescencia fue peor. Mi madre, preocupada por lo que pudiera sucederme, preguntó al día siguiente en el colegio, si habían notado algo atípico en mi comportamiento, y todo se quedó en un susto. Mi madre se ha pasado mi infancia escondiéndome las cosas. La profesora no recordó nada anormal en mi, pero yo sí recuerdo ese día, y aunque siempre hago un silencio cada vez que a mi madre se le ocurre contar la anécdota, al recordarlo, sonrío: los efectos de las drogas...

Por cierto... ya sé poner fotos: Mi hombro izquierdo en marzo, dos horas antes de un estreno.

jueves, 24 de diciembre de 2009

En un tarro de cristal

Así como se viene, la nochebuena se va.

"Esta noche guarde un puñado de estrellas en un tarro de cristal,lo puse en la mesita de noche,al lado de mi cama,para que la luz q contiene el tarro con sus estrellas ilumine mis inquietantes sueños,para q su luz aliente mis pasos por el camino adecuado.Esta noche guarde un puñado de estrellas en un tarro de cristal pa...ra q su luz,al viajar conmigo,te conduzca hacia mi...como un faro.Esta noche guarde un puñado de estrellas en un tarro de cristal....simplemente para q me hagan compañia por q tu no estas;cuando aparezcas y te quedes....solo entonces liberaré mi puñado de estrellas de vuelta a la noche oscura...y ya vere entonces q guardo en mi tarro vacio de cristal."

MariCarmen lo escribió en su facebook compartiéndolo como un "evento". Yo asistiré. Y asistí. A esa hora estábamos juntos y me contó cómo se le había ocurrido: "Compré estrellas de esas de pegar en el techo, y no sabía qué hacer con las que me sobraban y las metí en un tarro de cristal" Releerlo ahora que sé la historia, cambia mi visión. Me hace sonreír y me siento halagado... MariCarmen me ha vuelto a dar una noche-buena.

Esto no es un diario, o no al uso, o no intencionadamente, por lo que me guardo para mí las sensaciones de ayer, las risas, las tristezas o las conversaciones telefónicas a última hora.... Me guardo en privado los abrazos, los cigarrillos en la ventana con las manos frías y la calle desierta. La niebla. Yo también cierro mi tarro de cristal con todo lo que la cena de ayer me ha dado...

Hoy enlazo "Passione" de Neffa, incluída en la Banda Sonora Original de "Saturno Contro" (No basta una vida) Y será cierto: no basta. Deberíamos tener dos... ¡no al mismo tiempo, claro! (já)

Abbracciami e non lasciarmi qui
lontano da te
abbracciami e fammi illudere
che importa se questo è il momento in cui tutto comincia e finisce
giuriamo per sempre però
siamo in un soffio di vento che già se ne va

http://www.youtube.com/watch?v=DwFUCInGjGY

Para los que no la hayáis visto, y ni siquiera oído hablar de ella... es una de esas películas que recomiendas, no por su calidad, sino por su historia, recomiendas que se vea y que se entienda, que pueda producirse ese efecto catártico que... que nada; ese efecto catártico.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Echar de menos

"Echar de menos significa 'notar la falta de alguien o de algo' o 'tener sentimiento de pena por la falta de alguien o algo' Esta locución es un portuguesismo, viene de achar menos"

"Recordar sólo duele cuando lo recordado se terminó sin que tu quisieras" (no recuerdo de qué película saqué esta frase) Pero es cierto. Tengo recuerdos que me duelen porque los echo de menos, porque sé que esas situaciones no volverán a darse, y me apena. Me apenan muchas cosas que han podido ser y nunca serán, como decía Candela Peña en "Princesas"

Uso a menudo esa expresión, pero no siempre con una mueca de tristeza o de dolor, que generalmente van acompañadas. Echo de menos a muchas personas de mi entorno con las que ya no puedo compartir las mismas cosas. Noto la falta de ciertos alumnos en determinados momentos. De repente algo me hace recordar y pienso: joder, si fulana estuviese aquí, o "qué pena, que menganito no esté viendo esto" Eso es notar la falta. Noto a menudo la falta de las cosas. Y de la gente. No sólo por distancias físicas o obligatorias del ciclo de la vida, sino por distancias emocionales, distancias a las que nos vemos sometidos por el transcurso de la vida. Aún estando al lado no estamos juntos. Es distinto. No estamos como estábamos... creo que no me explico.
Muchas veces lo digo: te eché de menos, o un "faltabas tú" cuando lo que queremos es decir es, que faltábamos los dos, faltábamos juntos, como juntos habíamos estado (y juntos, no estamos) es en realidad lo que nos pesa: estar y no estar (esa es la cuestión) En realidad no es negativo, tener recuerdos, recordar, echar en falta, acordarse de... me parece peor tener "nostalgia de algo que no ha ocurrido y que no pasará nunca" como decía el personaje de Candela. Siento nostalgia de algo que sí ha pasado, de algo o alguien a quien recuerdo siempre con un sonrisa cariñosa porque lo he vivido, y lo mejor, es que, vivo, para contarlo.

A veces me pasa que me olvido y creo que no hay nadie a quien eche de menos. A veces me pasa y no me acuerdo. "Me olvido de echarte de menos"

Esta noche he cenado con alguien a quien "eché de menos" Le conté que yotambientengounblogeninternet. Ni yo me ofrecí a darle la dirección ni me lo pidieron. Comenté, por encima, como suelo hacer con las cosas personales, que me lo había planteado como una terapia dónde sólo yo tenía voz, donde poder escribir, transcribir, describir... hechos, palabras, sentimientos, situaciones... Éste es el tercer día de mi blog, y, pese a que me cuesta arrancar, lo estoy haciendo con mucho interés.
- De qué escribes en tu blog?
- De todo. De lo que se me ocurra en el momento... Puedo nombrarte a ti esta noche.
No le entusiasmó la idea.

Mañana, después de cenar, me tomaré ese café con MariCarmen. Porque la echo de menos. Es bonito quererse y decirlo. Es bello escuchar, de repente, que alguien te quiere. Quizás no tenga yo otra cosa más que dar que no sea mi cariño. Y lo doy a todas horas....

Esta noche también hace mucho frío, pero sólo los pies tengo helados.

martes, 22 de diciembre de 2009

Frío

Tengo frío. Tengo el frío metido en los huesos. Quizás tenga los pies más limpios del mundo. Creo que es una cuestión de sangre. Está helada y no circula con normalidad. Mañana, tarde y noche con los pies helados y las manos frías. Con los guantes, pero muy frías. Un par de veces al día entro en la ducha y lavo los pies en agua muy caliente para que recuperen el calor. Los masajeo. Intercalo agua fría y caliente que es bueno para la circulación y así aguanto unas horas hasta que vuelven a dolerme del frío. Vengo de la calle, tengo la cara fría, los labios cortados, la piel seca, la nariz enrojecida y los lagrimales húmedos, todo a causa del viento.

Hoy he estornudado y he dicho: "¡óstias! ya está aquí la gripe" Casi todas las nochebuenas las paso con gripe. Huyo de ella como de la peste. Mi cuerpo tarda quince días en curarla y un mes en recaer. Es cíclico. Hace 5 años no tuve gripe por navidad. Tenía dos actuaciones seguidas con los chicos: Bertamiráns, 17 de diciembre. Viveiro, 18 de diciembre. Pasé mucho frío ese fin de semana, el viento soplaba en la habitación moviendo las persianas con un ruido incesante y puñetero. No me resfrié. No cogí la gripe. A la vuelta, esa noche dormí en el hospital con mi padre, que había ingresado el día 15 por tener las defensas demasiado bajas. Le hicieron una transfusión (benditas transfusiones) mi padre tenía ese grupo sanguíneo que puede donar a otros pero sólo puede recibir de los mismos (qué representativo!) Pasé las noches que quedaban hasta la víspera de nochebuena temiendo que el aire acondicionado del autobús y la alta calefacción del hospital minase mis defensas y cayese en la gripe. ("la gripe" hasta la pronuncio con temor, con asco... "gripe...") El 23 de diciembre de ese final de 2004 era soleado, con la misma temperatura que ahora: demasiado frío.

Hace poco, en una gasolinera de Ponferrada, de regreso de Valladolid, me llamaron por teléfono para decirme que un conocido había muerto de neumonía. ¿Neumonía? la gente todavía muere de eso... Tenía dos años menos que yo, algún centímetro más y un peso inferior al mío. Neumonía. Durante el viaje de vuelta no pensé en él. No quería pensar en nada. Bastante tenía ya con existir. Me sentí como en una jaula, de cristal, como el zoo de Tennesse. Qué angustia... Me golpeé varias veces, caí contra los asientos, lloré de indignación, perdí la suela de un zapato, fui grosero, miré el reloj, escuché música para intentar abstraerme, pero yo seguía enjaulado en aquel autobús con el aire acondicionado que tanto miedo me da porque siempre pienso que voy a coger la gripe. Salí corriendo, sin despedirme mucho, bajé muy rápido la cuesta hasta llegar a la Galuresa que me pregunté: ¿de quien escapas, Dani? Respiré hondo varias veces, encendí un cigarrillo, miré atrás (como acto simbólico) y continué más calmado. ¡Por fin en casa!

Hace muchos inviernos (16, exactamente) tenía un compañero de mesa, en clase, que ingresó en el hospital porque tenía las defensas muy bajas. Ese domingo llovía mucho y preferí quedarme en casa y no pasar frío. "Iré mañana -pensé- después de clase" No fui. Mi compañero se murió de neumonía esa noche.
No sé por qué recuerdo ahora todas esas cosas... la gente se muere, y se muere también de neumonía. No me aterra el morirme, porque lo entiendo. Me aterra el irme de la partida sin antes dejar todo "atado y bien atado" como decía el otro...

Hoy discutía con mi madre por mis pies fríos. Traté de explicarle, sin éxito, que no podía evitarlo, y mi madre, como madre que es, lo achacaba a mi delgadez:
- Lo sé -decía- porque también a mí me pasó cuando estaba delgada
- Mamá, de eso hace 20 años, ya ni te acuerdas...
Recuerdo cuando nació mi hermana la pequeña (hizo 24 anteayer) que mi madre estaba pálida, demacrada, la recuerdo extremadamente delgada, pesaba 46 kilos... Y resistió al invierno. Me da miedo el invierno, quizás, porque la gente que conozco se murió en días de frío: abuelos, un tío, vecinos, amigos, conocidos, y hasta un padre. Frío sol de invierno.

El otro día coincidí con los amigos comunes del chico que se murió de neumonía. Bebíamos el vino en tazas mientras me contaban cómo había sido. Hablábamos de él como si todavía estuviese. Recordé una anécdota cariñosa que tengo con él en un tren a Coruña. Giré la cabeza hacia los lados y pensé: neumonía...
Faltan dos días para Nochebuena. Suficientes como para engriparme y odiar más, si cabe, la cena de esa noche. No todas han sido malas. He tenido muchas noches-buenas. Esa en cuestión, la del 2004, que cité antes, la recuerdo a menudo. Mi padre, el teatro, el cine de navidad (repesco películas antiguas y machaco el DVD durante horas) Mi-mejor-amigo-MariCarmen siempre viene a recogerme después de cenar (o casi siempre) Ese año salimos sólo a tomar un café... regresamos a las seis de la mañana, muy borrachos, y muertos de frío. Guardo una bufanda de aquella noche. No me preguntéis dónde estuvimos, qué podía haber abierto esa noche, porque no lo recuerdo. Recuerdo las risas, y recuerdo la bufanda. Un regalo (o quizás un préstamo no devuelto)
La Mari me ha pedido que nos tomemos un café después de cenar este año también. "Ya veremos... las cosas se tercian, no las preparo... surgen"

Estoy escuchando una canción de la banda sonora de "Sommerstrum" (Tormenta de Verano) http://www.youtube.com/watch?v=uVk3tZcKo00 No sé cómo colgarlo, así que te lo enlazo. Esto me hace recordar una película en la que Eric Roberts, enfermo terminal de VIH, organizaba una "Fiesta de Despedida" (It´s my party) Tenía 15 años cuando la vi por primera vez... y me marcó. Entendía las reacciones de los personajes. Era navidad, pero en California no hace frío. "Es mi fiesta y si quiero me muero...." versionaban la canción.

Hoy he contado demasiadas cosas sin profundizar en ellas. Busco no implicarme emocionalmente, sólo relatar. ¿Describir objetivamente? No sé si eso se puede. Yo lo intento. Lo intento mucho. Lo intento todo, no me importa no conseguirlo... "Tu hoy estás que lo das todo" me lo dijeron hace poco, en un ensayo, la misma persona que ya me lo había dicho alguna otra vez. Yo pensaba: ¿se puede hacer algo si no se va a "dar todo"? sea lo que sea ese "todo" Todavía me duele la rodilla por haberlo dado... no me importa. Siempre lo doy todo, sin pensar que, al hacerlo.... te quedas sin parte de ti. No me importa. Doy lo que quiero dar. Doy parte de mi. Todo.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas. No comprender que lo que la vida te da.... también te lo quita.

Cuidaos de la gripe y sobre todo: mantened los pies calientes.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Yo también tengo un blog en internet

Yotambientengounblogeninternet

Internet es esa especie de cajón desastre dónde todo el mundo escribe lo que le da la gana. Dónde cualquiera puede decir la estupidez más grande sin oír un reproche, sin ser corregido, y sin que esas palabras, escritas y firmadas, queden encadenadas a él. Me pregunté hoy, ¿por qué yo no? ¿Por qué iba a ser menos interesante lo que yo pueda decir? Quizás este blog tenga una fecha temprana de caducidad. Es muy probable que olvide actualizarlo hasta no poder recordar la clave de acceso. No es el primer blog que abro ni el tercero que abandono. Todo son buenos propósitos que se quedarán en palabras olvidadas. Escritas, pero que no me encadenan. Que no me pesan, ni tienen por què.
Este es mi virtual libro blanco y con él haré lo que me dé la gana. Escribiré de cine si me apetece, colgaré fotos si sé hacerlo, nombraré personas de mi entorno si quiero…
Soy aficionado a los blogs, los defiendo. Defiendo un lugar donde cualquiera puede decir: mierda, y golpear la mesa. Me aburren. Me engancho, al principio, porque tiene ese punto “voyeur” y luego me aburren. Me pasa con las series. No soy capaz de seguirlas más de tres temporadas. Pero defiendo su existencia. Tomo como referencia el soliloquio de Hamlet. Cada entrada publicada será para mí como un soliloquio sin importarme que esté Polonio escuchando. No es mi problema. Al fin y al cabo, Polonio muere asesinado tres escenas después por escuchar soliloquios ajenos detrás de las cortinas. Todos somos un poco Polonio. Necesitamos saber qué le ocurre al principito de los cojones, y a veces… pasan esas cosas. Que te matan tras una cortina.
Tal vez me arrepienta de hacerlo antes incluso de publicarlo, quizás, porque no termine de encontrarle el sentido a tener un blog. Yo también tengo un blog en Internet, ¿y qué? No quiero que me obligue. No quiero volver a perder en la eterna lucha del hombre contra la máquina. No quiero sentarme en el ordenador y sentir que no sé cómo empezar. No quiero sentir ese “miedo al folio en blanco” al que se enfrentaba Galdós. No quiero, porque ya sé lo que es.