martes, 22 de diciembre de 2009

Frío

Tengo frío. Tengo el frío metido en los huesos. Quizás tenga los pies más limpios del mundo. Creo que es una cuestión de sangre. Está helada y no circula con normalidad. Mañana, tarde y noche con los pies helados y las manos frías. Con los guantes, pero muy frías. Un par de veces al día entro en la ducha y lavo los pies en agua muy caliente para que recuperen el calor. Los masajeo. Intercalo agua fría y caliente que es bueno para la circulación y así aguanto unas horas hasta que vuelven a dolerme del frío. Vengo de la calle, tengo la cara fría, los labios cortados, la piel seca, la nariz enrojecida y los lagrimales húmedos, todo a causa del viento.

Hoy he estornudado y he dicho: "¡óstias! ya está aquí la gripe" Casi todas las nochebuenas las paso con gripe. Huyo de ella como de la peste. Mi cuerpo tarda quince días en curarla y un mes en recaer. Es cíclico. Hace 5 años no tuve gripe por navidad. Tenía dos actuaciones seguidas con los chicos: Bertamiráns, 17 de diciembre. Viveiro, 18 de diciembre. Pasé mucho frío ese fin de semana, el viento soplaba en la habitación moviendo las persianas con un ruido incesante y puñetero. No me resfrié. No cogí la gripe. A la vuelta, esa noche dormí en el hospital con mi padre, que había ingresado el día 15 por tener las defensas demasiado bajas. Le hicieron una transfusión (benditas transfusiones) mi padre tenía ese grupo sanguíneo que puede donar a otros pero sólo puede recibir de los mismos (qué representativo!) Pasé las noches que quedaban hasta la víspera de nochebuena temiendo que el aire acondicionado del autobús y la alta calefacción del hospital minase mis defensas y cayese en la gripe. ("la gripe" hasta la pronuncio con temor, con asco... "gripe...") El 23 de diciembre de ese final de 2004 era soleado, con la misma temperatura que ahora: demasiado frío.

Hace poco, en una gasolinera de Ponferrada, de regreso de Valladolid, me llamaron por teléfono para decirme que un conocido había muerto de neumonía. ¿Neumonía? la gente todavía muere de eso... Tenía dos años menos que yo, algún centímetro más y un peso inferior al mío. Neumonía. Durante el viaje de vuelta no pensé en él. No quería pensar en nada. Bastante tenía ya con existir. Me sentí como en una jaula, de cristal, como el zoo de Tennesse. Qué angustia... Me golpeé varias veces, caí contra los asientos, lloré de indignación, perdí la suela de un zapato, fui grosero, miré el reloj, escuché música para intentar abstraerme, pero yo seguía enjaulado en aquel autobús con el aire acondicionado que tanto miedo me da porque siempre pienso que voy a coger la gripe. Salí corriendo, sin despedirme mucho, bajé muy rápido la cuesta hasta llegar a la Galuresa que me pregunté: ¿de quien escapas, Dani? Respiré hondo varias veces, encendí un cigarrillo, miré atrás (como acto simbólico) y continué más calmado. ¡Por fin en casa!

Hace muchos inviernos (16, exactamente) tenía un compañero de mesa, en clase, que ingresó en el hospital porque tenía las defensas muy bajas. Ese domingo llovía mucho y preferí quedarme en casa y no pasar frío. "Iré mañana -pensé- después de clase" No fui. Mi compañero se murió de neumonía esa noche.
No sé por qué recuerdo ahora todas esas cosas... la gente se muere, y se muere también de neumonía. No me aterra el morirme, porque lo entiendo. Me aterra el irme de la partida sin antes dejar todo "atado y bien atado" como decía el otro...

Hoy discutía con mi madre por mis pies fríos. Traté de explicarle, sin éxito, que no podía evitarlo, y mi madre, como madre que es, lo achacaba a mi delgadez:
- Lo sé -decía- porque también a mí me pasó cuando estaba delgada
- Mamá, de eso hace 20 años, ya ni te acuerdas...
Recuerdo cuando nació mi hermana la pequeña (hizo 24 anteayer) que mi madre estaba pálida, demacrada, la recuerdo extremadamente delgada, pesaba 46 kilos... Y resistió al invierno. Me da miedo el invierno, quizás, porque la gente que conozco se murió en días de frío: abuelos, un tío, vecinos, amigos, conocidos, y hasta un padre. Frío sol de invierno.

El otro día coincidí con los amigos comunes del chico que se murió de neumonía. Bebíamos el vino en tazas mientras me contaban cómo había sido. Hablábamos de él como si todavía estuviese. Recordé una anécdota cariñosa que tengo con él en un tren a Coruña. Giré la cabeza hacia los lados y pensé: neumonía...
Faltan dos días para Nochebuena. Suficientes como para engriparme y odiar más, si cabe, la cena de esa noche. No todas han sido malas. He tenido muchas noches-buenas. Esa en cuestión, la del 2004, que cité antes, la recuerdo a menudo. Mi padre, el teatro, el cine de navidad (repesco películas antiguas y machaco el DVD durante horas) Mi-mejor-amigo-MariCarmen siempre viene a recogerme después de cenar (o casi siempre) Ese año salimos sólo a tomar un café... regresamos a las seis de la mañana, muy borrachos, y muertos de frío. Guardo una bufanda de aquella noche. No me preguntéis dónde estuvimos, qué podía haber abierto esa noche, porque no lo recuerdo. Recuerdo las risas, y recuerdo la bufanda. Un regalo (o quizás un préstamo no devuelto)
La Mari me ha pedido que nos tomemos un café después de cenar este año también. "Ya veremos... las cosas se tercian, no las preparo... surgen"

Estoy escuchando una canción de la banda sonora de "Sommerstrum" (Tormenta de Verano) http://www.youtube.com/watch?v=uVk3tZcKo00 No sé cómo colgarlo, así que te lo enlazo. Esto me hace recordar una película en la que Eric Roberts, enfermo terminal de VIH, organizaba una "Fiesta de Despedida" (It´s my party) Tenía 15 años cuando la vi por primera vez... y me marcó. Entendía las reacciones de los personajes. Era navidad, pero en California no hace frío. "Es mi fiesta y si quiero me muero...." versionaban la canción.

Hoy he contado demasiadas cosas sin profundizar en ellas. Busco no implicarme emocionalmente, sólo relatar. ¿Describir objetivamente? No sé si eso se puede. Yo lo intento. Lo intento mucho. Lo intento todo, no me importa no conseguirlo... "Tu hoy estás que lo das todo" me lo dijeron hace poco, en un ensayo, la misma persona que ya me lo había dicho alguna otra vez. Yo pensaba: ¿se puede hacer algo si no se va a "dar todo"? sea lo que sea ese "todo" Todavía me duele la rodilla por haberlo dado... no me importa. Siempre lo doy todo, sin pensar que, al hacerlo.... te quedas sin parte de ti. No me importa. Doy lo que quiero dar. Doy parte de mi. Todo.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas. No comprender que lo que la vida te da.... también te lo quita.

Cuidaos de la gripe y sobre todo: mantened los pies calientes.

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