
Hoy he soñado que preparaba una viaje. Me iba a Santorini.
Llevo media vida con una inexplicable fijación con esa isla, y ayer soñé que por fin viajaba allí. No, en realidad soñé que iba a viajar, en mi sueño, incompleto, no llegué a suelo griego.
El otro día soñaba que me despedía de una persona que me atrae de una forma, también inexplicable, desde hace muchos años. Estábamos justo en ese momento de la despedida, cuando sonó mi móvil... Sólo el sonido del teléfono era real.
- Tía, me acabas de joder el sueño en lo más interesante... ahora nunca sabré si me va a llamar.
Es lo que tiene el mundo onírico, que no hay pausas, sólo finales.
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